En la Ciudad Deportiva, las guerreras albinegras del CD Castellón Femenino firmaron un empate sin goles ante CF La Nucía en un encuentro de esos que se juegan con el corazón… pero en los que el balón se resiste a cruzar la línea.
Desde el pitido inicial, las castellonenses quisieron llevar la iniciativa. Intensidad, circulación rápida y valentía por bandas. Sin embargo, el conjunto visitante demostró haber estudiado a la perfección cada movimiento albinegro. La línea defensiva de La Nucía se mostró férrea y perfectamente coordinada, dejando una y otra vez a nuestras atacantes en posición antirreglamentaria. El fuera de juego fue un muro invisible que desesperó a la grada.
Aun así, las ocasiones llegaron. Un par de aproximaciones claras pusieron a prueba a la guardameta nuciera, que firmó una actuación sobresaliente. Reflejos felinos y seguridad bajo palos para desbaratar cualquier intento de inaugurar el marcador. El Castellón lo intentaba, insistía, pero siempre encontraba una mano salvadora.
La segunda mitad fue un calco de la primera. Dominio territorial, desgaste físico y un ejercicio constante de juego colectivo por parte de las albinegras. Mucho trabajo en la presión tras pérdida y solidaridad defensiva para evitar sustos. Pero el guion no cambió: orden visitante y un balón que parecía negarse a entrar.
El 0-0 final dejó una sensación agridulce. Punto sumado, sí, pero también la impresión de que el premio pudo ser mayor. Las guerreras demostraron compromiso, esfuerzo y ambición, aunque esta vez la fortuna no acompañó.
Toca levantar la cabeza, analizar lo ocurrido y pensar ya en la próxima jornada. El objetivo sigue , y este equipo ha demostrado que sabe luchar. Porque si algo no negocian las albinegras es la entrega. Y el camino, aunque a veces se atasque, continúa